sábado, 6 de septiembre de 2014

FAMILIA


  1. Por: Ricardo Silva Romero. Columnista.

Huele al Antiguo Testamento. Suena a los tiempos en los que la homosexualidad era delito. Pero el jueves 28 de agosto la profesora Verónica Botero se vio obligada a esperar nueve horas más –ya había esperado 35.040: cuatro frustrantes e inexcusables años– a que seis de los nueve magistrados de la Corte Constitucional le reconocieran su derecho a adoptar (corrijo: a continuar el espinoso trámite, negado por quién sabe qué funcionario del aparatoso ICBF, para adoptar) a la hija que tuvo en 2008 con su esposa: la ingeniera Ana Leiderman. El fallo de la Corte era lo mínimo: era negarse a negarle a una persona, por su orientación sexual, la igualdad ante la ley; era ponerse las gafas, como cualquier miope, para reconocer una familia; era plantarse, además, del lado de una niña. Y sin embargo, la palabra que venía a la punta del teclado era “histórico”.
Ana me cuenta que ese jueves comenzó siendo un simple jueves. Que Verónica y ella se levantaron a las 6:15 a.m. como cada día. Que la niña, de 6, andaba contenta. Que el niño, de 4, que no había nacido cuando empezaron a tramitar la adopción de su hermana, jugaba sin prisa. Y que, luego de darles el desayuno, bañarlos y vestirlos a los dos entre las dos (toda familia es una coreografía, una disciplina), no sólo lograron que a los niños no los dejara la buseta del colegio, sino que pudieran montar un rato en bicicleta. Entonces vino la espera: el trabajo de cada cual, el almuerzo en pareja, con la sensación de que la Corte iba a salir con el silencio de siempre. A las 3:30 p.m., cuando los hijos ya habían vuelto, las sorprendió la noticia: podían seguir con los trámites para la adopción. Pero a los gritos de triunfo, “¡bravo!”, respondieron con una sonrisa tímida.
Elizabeth Castillo, la serena abogada que ha protagonizado tantas batallas por los derechos de la ciudadanía LGBTI, coordinadora del llamado “Grupo de mamás lesbianas”, recibió el fallo con el mismo cansancio feliz. Escribió para Publimetro un texto valeroso en el que lamentó que la Corte concediera un derecho “solo por razones biológicas” pero reconoció la importancia de ese jueves. Después se fue al Palacio de Justicia a celebrar el nuevo paso adelante: “ya no nos obligan a esperar en el andén”, me dice. Y me cuenta que sólo en la noche, cuando las dos mamás empiyamaron, leyeron un cuento y durmieron a sus dos hijos (y capotearon la última entrevista), pudo felicitar a Verónica y a Ana “por este triunfo que es de todos” con su alegría contagiosa.
Apenas estuvieron solas, apenas se fue la suegra que lloraba de emoción, Ana le preguntó a Verónica si esa ilusión por la rutina de mañana sería la igualdad. “Vero: todavía no me cae el 20”, le dijo hacia las 12:00 a.m.
Y la palabra es “histórico”. Porque el patético contraataque de “los normales”, que empezó ese mismo jueves –y entonces vino el asedio a un par de destacadas ministras por formar una pareja, la persecución a dos admirables congresistas por ser novias, la propuesta de falso demócrata de preguntarle a la mayoría si está bien que la minoría adopte, la santiguada doble de los politiqueros “de la familia” que recaudan votos a costa de los derechos ajenos: todo–, es una señal de que en ese infierno católico y machista y lerdo que solemos llamar “este país” está empezando un país menos tarado. Y si no quiere quedarse atrás, el ICBF, que por orden de un juzgado hace 40 días tuvo que devolverle a una mamá el hijo que le quitó “por sostener una relación sentimental con otra mujer”, hará bien en pedirles a sus funcionarios que dejen de portarse como inquisidores.
Hay que estar muy extraviado para ponerles en riesgo a Ana y a Verónica el deber de echar a andar a su familia a las 6:15 a.m.
www.ricardosilvaromero.com
Ricardo Silva Romero

domingo, 31 de agosto de 2014

EL LENGUAJE DE LOS EMOTICONES


Por: Revista Semana.

Algunos los odian, otros no pueden vivir sin ellos, pero nadie duda de que los símbolos para complementar la comunicación por las plataformas digitales se han convertido en una ‘lingua franca’.
Ilustración: Javier de la Torres Galvis. 


El cerebro está diseñado para reconocer los rostros de los demás. Por eso, cuando una persona ve a otra, un área específica conocida como corteza occipital temporal se activa. Pero, ¿cómo reacciona este órgano cuando ve el emoticono :) que hoy se usa para denotar una cara feliz? La pregunta se le ocurrió a Owen Churches, psicólogo investigador de la Universidad de Flinder en Australia, cuyos estudiantes lo usaban para terminar las frases en las que le pedían una prórroga para la entrega de sus tareas.

La investigación, publicada en la revista Social Neuroscience, demostró que cuando la cara feliz se hace de la manera habitual –dos puntos, guion y paréntesis–, el cerebro se activa de la misma manera en que lo hace cuando ve una cara real. Sin embargo, no sucedió lo mismo en la secuencia contraria, (-: , que fue interpretado como lo que es: una serie de signos de puntuación. Las caras humanas, por el contrario, fueron reconocidas aun cuando se mostraban boca arriba.

El experimento de Churches demuestra que, si bien no hay una respuesta innata a estos ideogramas, el cerebro ha aprendido a reconocerlos y los ha incorporado. Eso demuestra su increíble flexibilidad para adaptarse a la abundancia de ciertos estímulos en el ambiente, si les ve un beneficio. “Por lo tanto el cerebro humano puede hacer hoy una función que no lograría hace 30 años”, le dijo el experto a SEMANA.

Pero el hecho de que los emoticonos hayan llegado al laboratorio de los neurocientíficos no solo habla del cerebro prodigioso de los individuos sino de la importancia que estas imágenes tienen hoy en la vida diaria. Estos símbolos, y los emojis, una versión gráfica más evolucionada, se han convertido en una lingua franca. “La palabra emoticón ya hace parte del español”, dice Cleóbulo Sabogal, jefe de información y divulgación de la Academia Colombiana de la Lengua, sin duda, un indicador de lo necesaria que se ha vuelto en la cotidianidad.

Se supone que hay 800 de ellos y según los cálculos de expertos a diario el ojo humano ve más estos dibujos que las señales de tránsito o los anuncios publicitarios. Según Emojitracker, un sitio que mide el uso en tiempo real de estos símbolos, la gente en promedio emplea entre 250 y 350 emojis por segundo en redes sociales y mensajería instantánea.

En los dos últimos años se han escrito poemas en emoji y la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos aceptó en su catálogo un libro titulado Emoji Dick, una traducción de Moby Dick, el clásico de Herman Melville; la cantante Katy Perry lanzó el año pasado su canción Roar con un video en el que aparecía la letra en emoji, y un episodio del programa Today, de la cadena NBC, también se emitió con subtítulos en estos ideogramas. Hay una aplicación para chat, Emojicate, que solo usa estos dibujos para comunicarse y donde se crean todos los días posibilidades diferentes para decir algo. Por ejemplo, circuncisión se dice:


Aunque muchos remontan su origen al siglo XIX hay consenso en que el primer emoticón fue creado en septiembre de 1982 por Scott Fahlman, un profesor de la Universidad Carnegie Mellon que estableció los dos puntos, el guion y el paréntesis como la mejor manera de indicar que un mensaje escrito a máquina era realmente una broma. “Léanlo de lado”, fue su única instrucción.

Desde entonces la creatividad ha dado origen a otros muy ingeniosos como la carcajada XD, la rosa @-----, y sin duda el más creativo de todos: la cara de Homero Simpson (_8^(I).

Pero fue después con la aparición de los emojis que estos ideogramas sufrieron un proceso de evolución. Este vocablo japonés se usa para describir esas imágenes prediseñadas, aptas para los dispositivos de teclados diminutos. En 2008 se creó un alfabeto uniforme de emojis para minimizar las inconsistencias entre las plataformas digitales y en 2011 Apple lo adoptó en su sistema i0S5, lo que lanzó a estos iconos al estrellato.

Sin embargo, hoy a pesar de su popularidad hay un abismo entre quienes creen que estos dibujos le dan a los mensajes un toque humano y los que consideran que en lugar de contribuir disminuye la posibilidad de comunicarse eficientemente. “Uno debe saberlo usar porque si se malinterpreta se pierde todo su sentido ya que hay que gastar más tiempo en explicar”, dice Sergio Gómez, un diseñador gráfico que los usa constantemente.

Eso, sin embargo, casi nunca les sucede a otros que tienen una compatibilidad grande en su léxico de emojis, como Juliana Trujillo y su amiga Sandra, que vive en otro país. A ellas con una imagen les basta y les sobra. “Nos comunicamos perfectamente con emoji para reírnos de una situación. Es la cereza que completa el pastel de una conversación”, dice Juliana. Otros los encuentran beneficiosos porque la comunicación por chat deja muchos vacíos, debido a que por este medio se pierde todo el lenguaje no verbal que complementa la comunicación cara a cara. “Me ayudan a decir mucho sin tener que escribir y rápidamente, especialmente los sentimientos. Un emoticón lo dice todo”, señala María Martínez, ejecutiva bancaria.

Para otros, sin embargo, esta moda es dañina. Jairo Valderrama, profesor de periodismo de la Universidad de la Sabana, considera el uso tan popular de estos iconos problemático porque tiende a despersonalizar al individuo, al resumir en un solo dibujo la tristeza o la rabia, “como si la rabia mía fuera igual a la del otro”, dice. Además esta tendencia está llevando a la uniformidad y eso preocupa porque el lenguaje representa el pensamiento y si todos usan un mismo código no solo pensarán de manera parecida sino que actuarán del mismo modo. “El emoticón es apenas una pequeña muestra de cómo los seres humanos están actuando de manera encarrilada”, le dijo el catedrático a esta publicación.

El escritor Ricardo Silva Romero evita este recurso al máximo. Solamente los usa muy de vez en cuando y siempre en chiste, y le parece ridículo recibir mensajes con estos iconos de gente con la cual no tiene confianza. Su rechazo lo llevó a incluir en uno de sus libros, Comedia Romántica, un par de líneas para criticarlos. “A mi me da verguenza usarlos, y les huyo igual que los jajajá y jejejé, pero si la gente los quiere usar que lo haga, tampoco soy un fundamentalista ni un censor del emoticón”, señala.

Para Churches no hay nada malo en que la gente esté reemplazando las palabras por imágenes pues desde que los humanos se comunican verbalmente los lenguajes, tanto el escrito como el hablado, han estado en cambio permanente. “Este es uno más”. El problema, según él, es que estos dibujos se conviertan en clichés y que, por ejemplo, el corazón rojo se use sin pensar para todo y para todos, sin un único y preciso sentido en mente, con lo que terminará perdiendo su significado. Entonces la gente quizá considere escribir ‘te quiero’ con todas las letras para darle todo el significado e importancia que esa frase encierra.

La etiqueta del ‘emoji’

Saber usar estos símbolos es la clave de una buena comunicación. Estos son algunos consejos para lograrlo basados en evidencia científica.

Limite la negatividad: un estudio de la Universidad de Cambridge mostró que las caras felices generan popularidad y las tristes, rechazo.

Sintonícese con el otro: los expertos advierten que si quiere conquistar a alguien por chat debe cerciorarse de que ambos usen los emoticones con la misma frecuencia y el mismo sentido. “Si no le responde en ese lenguaje es un indicador de que el otro no está interesado”.

Espere a tener confianza: este tipo de símbolos sigue siendo muy informal, por lo que no se aconseja para correos electrónicos, trabajos universitarios ni asuntos laborales. Aún entre amigos se debe esperar a que exista mucha confianza para usarlos.

Advierta las diferencias culturales: aunque se ha tratado de unificarlos, no es lo mismo una cara feliz en Bogotá :- ) que en Tokio (*_*) o en Seúl (@ @).

lunes, 25 de agosto de 2014

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE TENER BUENA ORTOGRAFÍA?

Por: Íngrid Zarabanda Cifuentes. 

Es erróneo pensar que la mala ortografía no es tan grave, a fin de cuentas casi todo el mundo comete faltas cuando escribe. Sin embargo tener buenos hábitos ortográficos resulta más importante de lo que se cree. Usualmente las personas creen que las faltas ortográficas se relacionan con un problema escolar y que sólo incumbe al español que se ve en el colegio.

Pensamiento equivocado porque la ortografía nos concierne a todos tanto en el campo laboral como en la vida cotidiana. Hojas de vida, cartas, informes, circulares, denuncias,  y muchos otros documentos  deben hacerse por escrito y es fundamental que vayan impecables no sólo en  redacción sino también en ortografía.

Y es que tenerla habla mucho de  nosotros, de nuestra imagen, de nuestra cultura. Es en definitiva una buena carta de presentación cuando entregamos nuestro Currículo para postularnos a un puesto de trabajo. Es importante también porque es sinónimo de calidad; un mensaje con errores habla mal de quien lo redacta  y además la persona que lo lee y no lo entiende, puede además interpretarlo de otra manera y llevarse una imagen negativa de quien lo escribió, sobre todo en estos tiempos en que nos  comunicamos más por correo electrónico, chat y  redes sociales.

¿Y por qué cometemos errores?

La ortografía no está ligada a la inteligencia. Hay personas brillantes con verdaderos problemas y también algunos que sin tener el mismo nivel de comprensión, cuentan con una muy buena. Esencialmente las faltas ortográficas se deben más a un problema de atención (se comprueba cuando la falta se comete varias a veces, así la persona ya sepa como se escribe correctamente), a no revisar lo escrito antes de enviarse o entregarse, a la falta de léxico, y a la pereza: ni siquiera nos tomamos la molestia de buscar la palabra en el diccionario.

Todo lo anterior hace que las letras se empleen mal, no se pongan tildes o se coloquen donde no deben ir, se usen incorrectamente los signos de puntuación y se mal utilicen las mayúsculas, lo cual hace que los escritos resulten totalmente ilegibles.

Recomendaciones para escribir bien

Primero que todo es importante reflexionar que la ortografía permite comprender  con exactitud lo que se lee, facilita la exposición de lo que queremos expresar y además gracias a ella, la unidad del idioma español se fortalece. Partiendo de esto, debemos tener en cuenta:
  • Tomarse todo el tiempo para escribir.
  • Utilizar diccionario cuando haya duda. (Si bien los correctores automáticos ayudan, no son 100 por ciento efectivos).
  • Leer libros, revistas, periódicos, plegables, volantes,  e  inclusive hasta las vallas publicitarias.
  • Releer lo escrito antes de enviar o entregar.
Si se  comienzan a aplicar estas recomendaciones y se concientiza a las personas que tener una deficiente ortografía es un problema grave,  si se adelantan campañas para mejorarla, si finalmente se aprende a escribir correctamente, la comunicación mejorará y por ende las relaciones sociales. En últimas es la sociedad la que recompensa a quienes la dominan,  con una buena imagen social y profesional.

MARÍA FERNANDA CABAL MOLINA

Por: Joaquín Robles Zabala

La señora, como toda fanática religiosa, cree con fervor en el cielo y el infierno y suele meter en una sola bolsa las posiciones políticas y las manifestaciones artísticas.

Hoy, los medios de comunicación tienen el poder de elegir presidentes, llevar a una figura pública a la cima del mundo o convertir su existencia en un infierno. Pasar de héroe a villano no es solo una máxima del fútbol. Fue Santo Tomás de Aquino quien llegó a afirmar en una oportunidad  que para ganarse el cielo había que pasar primero por el infierno. Y un amigo solía asegurar que cartagenero que no apareciera reseñado en las páginas del diario El Universal no existía. 

Hasta hace algunos meses, muy pocos medios de comunicación del país -con excepción seguramente de sus amigos y los miembros de la Federación de Ganaderos- sabían quién era María Fernanda Cabal Molina. Su nombre empezó a sonar cuando apareció en la lista cerrada del Centro Democrático, que en los comicios legislativos del pasado marzo obtuvo 20 curules en el Senado y 12 en la Cámara.

Particularmente, supe de ella poco después que la prensa difundiera un  trino venenoso en el momento triste en que el país político y cultural lamentaba la muerte del más grande de los novelistas que ha dado esta tierra y el mundo entero lloraba su partida.

La señora, que seguramente cree con fervor, como toda fanática religiosa, en el cielo y el infierno y suele meter en una sola bolsa las posiciones ideológicas y las manifestaciones artísticas, no perdió la oportunidad y, en un acto que deja ver su poca sensibilidad y el desconocimiento de la grandeza del Nobel, tanto para Colombia como para el mundo de las letras, lo mandó al infierno porque en su estrecho y cuadriculado cerebro los únicos líderes con los que hay que mantener vínculos afectivos y políticos son aquellos que guardan similitud con el ‘Gran Colombiano’. 

Como soy un convencido de la máxima rousseauniana “el hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe”,  me tomé el trabajo de rastrear en la red algunos datos de la señora y uno que salta a la vista es la pureza de su sangre política: es la esposa del presidente de la Federación de Ganaderos, José Félix Lafauri, señalado por varios paramilitares de Antioquia y Córdoba de ser uno de los grandes aportantes a ese megaproyecto sanguinario de la refundación del país.

Pero este no es el único dato sobresaliente de esta señora egresada de la Universidad de los Andes. Una nota de la revista SEMANA la califica como uribista pura sangre. En palabras más sencilla: defensora a ultranza de las estrategias del mesías y una convencida, gracias a su atrofia histórica, de que esta cruenta guerra de 50 años la empezaron las guerrillas colombianas y que el Estado solo ha buscado, por medio de su Ejército de 500 .000 hombres, defender la institucionalidad democrática de los criminales que conforman las FARC y el ELN.

Está tan convencida de lo anterior que en una entrevista que concedió para el portal KienyKe [17 de enero, 2014], ante la pregunta del periodista si es una defensora del paramilitarismo, responde: “Usted se defiende si lo van a asesinar. Si lee las historias de horror, la gente termina teniendo reacciones de defensa para proteger su vida. La autodefensa original, que se crea incluso en comunidades de base, Comunidad de Ortega, Cauca, que es indígena; incluso la original que se crea en el Magdalena Medio es auténtica”.

Quizá con lo de “auténtica” quiso decir “legítima”. Pero lo que queda claro es que esta señora es, sin duda, una eufórica defensora de la máxima prediluviana del “ojo por ojo”. Todo lo que está por fuera de la ley es ilegítimo. Y atravesar los límites de la normatividad jurídica, ya sea por ignorancia, bravuconería o conocimiento de causa, nos convierte necesariamente en un delincuente. Defender lo que no se puede defender, o justificar lo injustificable, es un acto de irracionalidad pura. Y suplantar al Estado o tomarse por mano propia las atribuciones de este es un delito tipificado como tal en el Código Penal. Hasta la libertad tiene sus límites. Y crear grupos de delincuentes armados hasta los dientes para combatir a otros delincuentes armados de pies a cabeza, es atravesar los límites de esa libertad y entrar en los terrenos del quebrantamiento de las normas.

“Las libertades públicas”, nos recuerda José María Perceval, “son una exigencia para lo que se requiere una fuerte disciplina individual. Sin este constreñimiento personal de los impulsos, sin esta asunción personal del deber, de la disciplina, de la ley, es imposible la democracia”.

El desconocimiento de la norma no nos exime del delito. Es cierto que la opinión no está tipificada como uno, pero cuando nuestras afirmaciones infundadas [escritas con odio en el altavoz del Twitter] ponen en riesgo la vida de los otros, entonces se está cruzando esa frontera que delimita la libertad de expresión que tanto pregonamos con la injuria y la calumnia. La primera es un derecho concebido en todas las sociedades democráticas y civilizadas del planeta.  Las otras dos constituyen un delito.

En un país tan polarizado políticamente como el nuestro, un trino como los que publica frecuentemente la señora Cabal Molina tiene tanto poder como una bala disparada por un fusil. Una vez salida del cañón, resulta imposible detener con una hoja de papel, y el  daño que produce al final es irreparable.

POSTDATA: En un trino publicado recientemente, El Patriota Jaime Restrepo, copartidario de la señora María Fernanda Cabal y quien se hiciera popular por haber retado a duelo al senador Iván Cepeda, hizo la siguiente afirmación: “Los terroristas Alfonso Cano, El Médico e Iván Ríos estudiaron en la U. Nacional. Los coordinadores de “víctimas” son de la U. Nacional. ¿Conclusiones?” 

La respuesta a tan difamatoria afirmación no se hizo esperar. Julieth Torres Menjura, una trinante ofendida, seguramente porque es egresada de esta institución académica, escribió: “Los delincuentes Andrés Felipe Arias, Samuel Moreno y Pilar Hurtado estudiaron en la Universidad de los Andes. ¿Conclusiones?”

MORALEJA: No lances piedras a la casa del vecino si tienes ventanas de cristal.

En Twitter: @joarza
E-mail: robleszabala@gmail.com
*Docente universitario.

martes, 19 de agosto de 2014

ACERCA DEL DEBATE EN REDES SOCIALES: OBJETIVIDAD Y RESPETO A LA OPINIÓN DEL OTRO

Por: Íngrid Zarabanda Cifuentes.
En días pasados causó furor en twitter el reto a duelo que le lanzó el abogado Jaime Restrepo al congresista Iván Cepeda. Acusaciones de “paramilitar” y “guerrillero” corrieron de parte y parte. Este tipo de situaciones no es novedad, dada la tendencia a la ofensa y la calumnia entre los usuarios en las redes sociales.
Desde hace más de 60 años la historia política de Colombia ha demostrado la poca tolerancia que tenemos hacia las ideas de nuestros contradictores. La facilidad con la que accedemos a estos foros nos hace olvidar la responsabilidad  de las ideas que plasmamos en la red.
No se pide que se dejen de lado las posturas, al fin de cuentas somos seres racionales y es lógico que veamos la realidad desde el punto de vista de nuestros ideales, los cuales no tienen que ser siempre los mismos en todas las personas. Pero es innegable la propensión del ser humano a particularizar el grupo al que pertenece y generalizar al contrario.  Es decir, en  nuestra tribu se evidencia los roles de las personas que la componen: un líder, un guerrero, un sanador, e incluso, no pocas veces, individuos mentirosos que sin embargo no hacen que veamos a nuestra comunidad como si ellos fueran la norma.
Por el contrario, cuando vemos a la tribu “enemiga” solo buscamos al sujeto vil,  objeto de nuestro desprecio y a partir de ahí le damos sus mismas características a todo su entorno. Si vemos que hay un ladrón en el bando opuesto asumimos que todos lo son y dejamos de escuchar sus planteamientos.
¿No hay solución entonces? ¿Estamos condenados a vivir siempre en perpetuo conflicto? Posiblemente.  El debate suele dejar mejores resultados en una comunidad que el consenso inmediato. Pero mientras logramos superar las fallas en nuestros procesos de comunicación, y a falta del grado de objetividad ideal, debemos exigir y sobre todo ofrecer la veracidad en cualquier información emitida.
Es responsabilidad nuestra evitar que los estereotipos se reduzcan al mínimo y evitar que se incuben los odios que entorpecen e impiden el libre debate. “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo” decía sabiamente Voltaire.


COLOMBIA VIVE UN ESPLENDOR DEPORTIVO INÉDITO EN SU HISTORIA

Por: Revista Semana

Este auge de los deportes se explica, según dirigentes y entrenadores, por una mejor organización, buenos patrocinios y disciplina.


Goles, premios y elogios en la Copa del Mundo 2014; cuarto lugar en el ranking de selecciones de la FIFA, trofeos de ciclismo internacional, ocho medallas olímpicas en Londres 2012, subcampeón en los últimos Juegos Sudamericanos...Colombia vive una época de esplendor deportivo inédito en su historia. 

A los logros en la reciente Copa del Mundo, a la que clasificó luego de 16 años y llegó a cuartos de final, se suman los éxitos de James Rodríguez, Botín de Oro en el Mundial; de Nairo Quintana, ganador del Giro de Italia; y Mariana Pajón, campeona del Mundial de BMX; de Caterine Ibargüen, la mejor del mundo en triple salto en Moscú 2013; de Santiago Giraldo, primer tenista colombiano en alcanzar el número 30 de la ATP.

Este auge de los deportes se explica, según dirigentes y entrenadores, por una mejor organización, buenos patrocinios y disciplina.

"Es la mejor época del deporte colombiano en toda su historia por los resultados", dijo esta semana a periodistas Andrés Botero, director de Coldeportes, entidad estatal que regula y fomenta el deporte en el país.

El dirigente señaló con orgullo que en los últimos cuatro años se triplicó el presupuesto estatal destinado al deporte, llegando a la histórica cifra de 300.000 millones de pesos (unos 160 millones de dólares), lo que, dijo "evidentemente se refleja en los resultados deportivos".

Por su parte, el presidente del Comité Olímpico Colombiano (COC), Baltazar Medina, en diálogo con la AFP, atribuyó el éxito al trabajo puntual en todas las regiones del país donde se fomentan las escuelas deportivas.

Para muchos, los avances también se deben a la labor silenciosa de entrenadores, desde los más reconocidos, como el seleccionador argentino José Pékerman, hasta los más anónimos, como Albert Ortiz, líder de una escuela de fútbol que tiene convenio en Bogotá con el equipo profesional argentino Lanús.

"Nos preparamos en Argentina y tenemos una metodología de trabajo profesional con niños y niñas desde los ocho años", contó Ortiz a la AFP.

“Generación dorada”

El talento de la llamada "generación dorada" del deporte colombiano se ve en las ascendentes carreras de astros como el volante James Rodríguez, flamante fichaje del Real Madrid, que despertó una verdadera "Jamesmanía", o del portero David Ospina, reciente pase al Arsenal de Inglaterra.

Pero también en los logros de ciclistas como Quintana, uno de los máximos favoritos para la próxima Vuelta a España, o Rigoberto Urán, subcampeón los giros italianos de 2013 y 2014, así como del clavadista Orlando Duque y la patinadora en línea Cecilia Baena.

"Qué bueno ver lo que está sucediendo con el deporte colombiano. ¡Imagínese lo que teníamos hace unos años y lo que tenemos hoy!", dijo esta semana el presidente Juan Manuel Santos al despedir a la delegación de los Juegos Olímpicos de la Juventud en China.

El mandatario destacó el trabajo en las escuelas del país y el apoyo a los deportistas de alto rendimiento.

"El año pasado compitieron cerca de 1,8 millones de muchachos y muchachas de diferentes colegios con sus entrenadores. (...) La meta este año es que superen los dos millones", dijo.

Con tantos récords, galardones y medallas, muchos niños y niñas buscan emular a sus ídolos e ingresan a escuelas privadas de fútbol, ciclismo o patinaje, los deportes más populares en Colombia.

"Nairo es lo mejor, me gustaría aprender a subir las montañas como él lo hace y ser un campeón del tour", dijo David Pérez, un estudiante de 16 años, mientras pedalea con su padre en una carretera cerca de Bogotá.

Pero pese al buen momento, todos coinciden en que falta bastante por hacer. Botero anunció que una Ley del Deporte, que se espera sea promulgada pronto, permitirá masificar la práctica deportiva e integrar las distintas disciplinas.

Botero espera que esta norma acelere los cambios necesarios, así como aceleran a fondo los pilotos colombianos Carlos Huertas, Juan Pablo Montoya y Carlos Muñoz, ganadores de la primera carrera de la Indy Car este año.

Fuente: Revista Semana